lunes, 4 de abril de 2011

CRUCE DE HISTÓRIAS


Alfonso, en uno de sus viajes junto a su padre, paseando por las costas del sur de Italia se encontró un naufrago larga melena y barba. Este naufrago estaba sentado en la orilla de la playa, parecía desorientado y triste, con poca ropa, y la poca que llebava estaba mojada y rota. Alfonso se acercó hacia él y le preguntó - ¡Disculpe señor!, ¿se encuentra bien? ¿Necesita ayuda?- El naufrago se levantó y sonrriente le respondió - Por fin encuentro a una persona que parece normal, ¿en qué época nos encontramos?- Alfonso, confuso le respondió a su pregunta - en el siglo XVI, ¿Usted de donde viene? ¿Cual es su nombre?- El naufrago hizo una mueca de susto, y respondió - Soy Ulises, rey de Ítaca, vengo de Troya, y llevo incontables años intentando llegar a casa, pero mis dioses no me lo permiten-.


El joven había oído hablar de un tal Ulises que naufragó durante años antes de llegar a su tierra, pero no sabía que aún seguía perdido en las aguas del Mar Mediterráneo. A continuación le dijo -Su nombre es conocido, yo podría darle algunas instrucciones de como llegar a Ítaca-. Ulises, totalmente agradecido se arrodilló ante él. Alfonso lo acompañó hasta el puerto de Nápoles y allí le consiguió subir a un barco que se dirigía hacia Grecia, entonces le dijo - Encantado de haberle conocido, espero que llegue a su casa sano y salvo-. El antiguo héroe griego le dio las gracias por la comida y la ayuda que le había dado.

No hay comentarios:

Publicar un comentario