miércoles, 30 de marzo de 2011

¿Qué pasaría si mi personaje se encontrara con un ATEO?



Mariana, después de llegar al Nuevo Mundo y recuperarse de su enfermedad, se fue a pasear sola por los alrededores del poblado. A ella todo le parecía extraño y bello a la vez, un lugar lleno de naturaleza y vida. En un momento inesperado se encontró a un hombre, español, con larga barba y ropas muy parecidas a las que llevaban los antiguos indígenas. Estaba comiendo solo, en una choza alejada del poblado, con un aspecto extraño. Mariana en un primer momento dudó en si acercarse o no, ya que aparentaba no tener nada que ver con la religión cristiana y Mariana dudaba si eso estaba mal o no, pero finalmente se decidió por ir a saludarlo.


MARIANA: Buenos días señor, soy Mariana y vengo desde la gran España.

SEÑOR: Buenos días (Que motivos tendrá esta cristiana para interrumpir mi desayuno).

MARIANA: Perdone mi atrevimiento, pero ¿podríamos charlar un rato?

SEÑOR: ¿Una chica de tu clase no debería de estar en un palacio, en vez de en este viejo bosque hablando con un hombre desconocido?

MARIANA: Eso es cierto, pero ahora me he marchado de mi palacio en España para venir a casarme con el hijo del virrey. Llevaba unos días enferma y estaba harta de estar encerrada, entonces decidí salir a pasear.

SEÑOR: Es usted católica ¿verdad?

MARIANA: Sí, lo soy. Desde pequeña me han enseñado que la única religión verdadera es la católica.

SEÑOR: Tú también has caído en sus garras.

MARIANA: ¿Como dice?

SEÑOR: Las religiones son todas un montón de mentiras, en especial la católica. Te boy a hacer una pregunta Mariana. ¿Como puedes creer en una religión que obliga a la gente a creer en ella a partir de la fuerza, que se expande y elimina otras culturas, con pocos argumentos o con argumentos sin sentido? Si un dios misericordioso existiera, ¿crees que dejaría que pasara todo esto?


Mariana quedó sorprendida después de estas preguntas dirigidas hacia ella y sus ideologías.


MARIANA: Pero dios dice que si no se cree en él, se es un hereje, por lo tanto, serás castigado en los fuegos del infierno por toda la eternidad.

SEÑOR: Eso te lo han enseñado en la iglesia, ¿verdad?

MARIANA: Así es, me enseñaron que creer en dios es lo correcto.

SEÑOR: Pero nunca te enseñaron todas las acciones inhumanas que hacen.

MARIANA: ¿Usted no cree en nada?

SEÑOR: Creo en mis ideales, ya que las religiones me han demostrado que son un invento de los hombres.


Mariana, sorprendida por las palabras del hombre, decidió alejarse de él, ya que lo consideró peligroso.


MARIANA: Bueno señor, gracias por su charla, me debo ir. Adiós

SEÑOR: Acuérdate de mis palabras Mariana, no te dejes engañar por ellos.


Aquel señor tan extraño, se le quedó grabado en la mente a Mariana. Era la primera vez que se encontraba con un hombre que negaba rotundamente la existencia de cualquier dios.

jueves, 24 de marzo de 2011

DIEZ AÑOS DESPUÉS

Después de la llegada de Beatriz, Mariana y su hermano Luís a su amada tierra, España, Luís siguió en la corte junto al rey, Mariana volvió al palacio de Medina de Rioseco junto a su padre, para acompañarlo y ayudarle con algunas tareas y Beatriz volvió al junto a Mariana para instalarse en el palacio. A los pocos meses de estar en España les llegó una carta a los Enríquez desde el Nuevo Mundo. Mariana y su padre la abrieron juntos ya que el motivo de la carta era Rodrigo, al leer la carta el padre quedó sin palabras pero firme como siempre, en cambio Mariana quedó con una mueca de satisfacción en su rostro. En la carta se les informaba de que Rodrigo había sido juzgado y por intentar agredir a los presentes en el juicio, fue torturado brutalmente en una mazmorra del Nuevo Mundo y condenado a estar encadenado allí hasta la muerte. Se le informó a Luís sobre la noticia y se mostró insensible, ya que creía que era lo correcto, y que no por ser un Enríquez se le tendría que tratar mejor. Pasaron los años muy deprisa. Después de diez años Luís seguía tan noble y firme junto al rey, Mariana ya era una mujer madura, aun seguía pensando en Miguel y en aquel día entre las mariposas, también pensaba en su hermano Rodrigo y en qué podría estar pensando en esos momentos su cruel mente. Mariana aún cumplía con su promesa de no amar a nadie ni dejar que alguien la ame, y su padre estaba ya muy mayor y no podía hacer gran cosa, a veces se le iba la cabeza y hablaba solo sin saber lo que decía. En ocasiones Mariana le había oído hablar con su madre y con Rafael y Alfonso, ella no le prestó demasiada atención ya que creyó que era un problema de la edad. Todo seguía una rutina en donde lo único que cambiaba eran los rostros de las personas por el paso de los años, hasta que un día en el que Mariana estaba cosiendo junto a Beatriz, como solían hacer su madre y ella, llegó el mensajero con un mensaje urgente que provenía del Nuevo Mundo. Las dos mujeres abrieron la carta con curiosidad, y al leerla no supieron que decir. Mariana sintió un fuerte escalofrío en la espalda mientras que Beatriz se quedó mirando a Mariana sin saber reaccionar. El motivo de la carta volvía a ser su hermano Rodrigo, que durante diez años Mariana pensaba que nunca más la volvería a molestar. La carta la escribió el virrey Velasco y decía que alguien que tenía los mismos pensamientos de Rodrigo sobre los indios, lo había ayudado a escapar de la mazmorra en donde se encontraba, nadie supo donde lo escondieron. Se rumoreaba en el Yucatán de un grupo de “blancos” que se dedicaban a apuñalar a los indios en el bosque y ahorcarlos colgados de los árboles, enfrente de este grupo iba un hombre que desprendía una fuerte cólera contra ellos. El principal sospechoso era Rodrigo. Poco más tarde, se descubrió que se embarcó en un viaje hacia España, vestido de mujer, ya que era buscado por todo el Yucatán. Mariana al momento supo que la venía a buscar a ella. Beatriz olvidó la carta y siguió cosiendo, pero Mariana fue a su alcoba, observó el recuerdo que guardaba de Miguel y decidió plantarle cara a su despiadado hermano. En cuanto Luís se enteró de la noticia, dio la orden de que el puerto de Sevilla fuera vigilado las 24 horas del día, ya que la mayoría de barcos amarraban allí. Mariana en cambio decidió no informarle sobre esto a su padre y no hablarle más del tema a Beatriz, para que se olvidara. Ella se quedó pacientemente planeando su venganza contra Rodrigo, para que pagara de una manera cruel por sus pecados. Al cabo de unas semanas, Mariana ya tenía su venganza preparada, olvidándose de esta manera de los pecados y de los castigos divinos. Cada noche observaba por su ventana, hasta que un día apareció un carro del cual bajó un hombre sospechoso con capucha, se trataba de Rodrigo, que había desembarcado el día anterior, y había conseguido despistar a los guardias con su vestimenta de mujer. Este se dirigió a la puerta trasera del palacio que daba al jardín. Entró a la casa decidido y sin hacer ruido, pero Mariana estaba al otro lado de la puerta esperando, en el momento en que se vieron cara a cara, Rodrigo quedó paralizado, ya que no esperaba encontrársela ahí y su plan era sorprenderla mientras dormía, en cambio Mariana sin pensárselo dos veces le golpeó en sus partes más intimas con una maza y luego en la cabeza, de esta manera el cruel hombre quedó tendido en el suelo inconsciente. Mientras todo el mundo dormía, Mariana se llevó a Rodrigo a una pequeña cabaña perteneciente a la familia alejada del pueblo, lo ató fuertemente a una biga delante de una gran mesa con muchos alimentos y vino, lo desnudó, para que sufriera, ya que era invierno, y esperó a que se despertara. En cuanto despertó, ella quedó en silencio mirándolo a la cara, Rodrigo la insultaba con gritos como _ ¡Suéltame maldita, soy tu hermano, no puedes hacerme esto!_ Mariana no parecía inmutarse, dejó que su hermano se desahogara gritándole y al salir el sol ella se marchó a casa y siguió como si no hubiera pasado nada. A la noche siguiente volvió a la cabaña y allí estaba Rodrigo, sufriendo por el fuerte frío y el hambre, viendo la mesa llena de alimentos delante de él y sin poder comer. Hubo un largo tiempo de silencio hasta que su hermano comenzó a insultarla de nuevo e intentar ofenderla hablando de Miguel, esta no se inmutó. Antes de salir el sol, Rodrigo, moribundo, optó por pedirle clemencia a su hermana, estaba desnudo, tiritando por el frío, atado de pies y manos y con hambre. Su hermana finalmente sonrió le dijo _Te perdono mi querido hermano_. Después de decir estar palabras, Mariana lo dejó allí, para que muriera solo y sufriendo, siendo la naturaleza quien lo matase. A las semanas de la venganza, Mariana volvió a la cabaña y enterró el cuerpo de su hermano. Luís, al no poder encontrar a su hermano, lo dio por desaparecido, y nadie volvió a saber nada sobre el cruel Rodrigo. Mariana dejó de creer en el dios cristiano y se centró en creer solo en sus ideales.

martes, 22 de marzo de 2011

INQUISICIÓN ESPAÑOLA

El término Inquisición hace referencia a varias instituciones dedicadas a la supresión de la herejía mayoritariamente en el seno de la Iglesia Católica, castigando a los herejes con brutales torturas y quemados en la hoguera, con el fin de castigar y dar ejemplo a los demás. Fue fundada en 1184 en el sud de Francia y se fue extendiendo a lo largo de los siglos. En españa fué aplicada en el 1487 por los Reyes Católicos, y acabó en el 1834.

EN ESPAÑA


La Inquisición fué aplicada por primera vez en el reino de Castilla por los Reyes Católicos, por las sospechas de las actividades de los conversos. El primer auto de fé se celebró en Sevilla el 6 de febrero de 1481: fueron quemadas vivas seis personas. Después de esto, la inquisición se empezó a expandir por diferentes ciudades de Castilla. En la corona de Aragón se resistieron un tiempo a la inquisición hasta el asesinato del inquisidor Pedro Arbués, en 1485, y más adelante se extendió por todo el territorio español.


Los judíos en un principio no eran perseguidos por la inquisición, pero estaban vijilados porqué se creía que incitaban a los conversos a judaizar. A causa de esto, en 1492 fueron expulsados todos los judíos de españa si no haceptaban el bautismo. Se les permitía llevarse todos sus objetos personales exepto el dinero, oro o plata. La mayoría de judío se marcharon hacia Portugal y Marruecos.


Más tarde, en el siglo XVI, se comenzó a perseguir a los luteranos o los que seguían las ideologías de Erasmo de Rotterdam. Los libros que eran sospechosos de ideologías poco ortodoxas, fuéron censurados.


El castigo más popular fue el Auto de Fe, que consistía en quemar vivo a los acusados de herejes, blasfemos, conversos....

ORGANIZACIÓN La inquisición estaba por debajo de la monarquía pero era totalmente independiente a las leyes reales, solo debian ser aprobadas por el papa de Roma. Con Roma tubieron vario conflicos. Uno de estos conflicos fue la acusación del papa de Roma a algunos Inquisidores españoles por abusar de su autoridad y de castigar a auténticos católicos. Otra cuestión conflictiva fue el caso de las cartas a Roma. Como la constitución del tribunal permitía al acusado apelar a Roma, esto hicieron los conversos en numerosas ocasiones, y como las respuestas fueran tan contradictorias a las sentencias, el Rey Católico acabó por amenazar con muerte a quien apelara sin permiso real y otorgó a la Inquisición el derecho a escuchar apelaciones. La inquisición seguía los siguientes pasos para aplicar el castigo: Acusación. La detención de los individuos acusados. Proceso: Después de la detención se les encerraba, se les asignaba un abogado y se les torturara para sacar información sobre más individuos conversos. Sentencia:

  1. El acusado podía ser absuelto. Las absoluciones fueron en la práctica muy escasas.

  2. El proceso podía ser «suspendido», con lo que en la práctica el acusado quedaba libre, aunque bajo sospecha, y con la amenaza de que su proceso se continuase en cualquier momento. La suspensión era una forma de absolver en la práctica sin admitir expresamente que la acusación había sido errónea.

  3. El acusado podía ser «penitenciado». Considerado culpable, debía abjurar públicamente de sus delitos (de levi si era un delito menor, y de vehementis si el delito era grave), y condenado a un castigo. Entre éstos se encontraban el sambenito, el destierro (temporal o perpetuo), multas o incluso la condena a galeras.

  4. El acusado podía ser «reconciliado». Además de la ceremonia pública en la que el condenado se reconciliaba con la Iglesia Católica, existían penas más severas, entre ellas largas condenas de cárcel o galeras, y la confiscación de todos sus bienes. También existían castigos físicos, como los azotes.

  5. El castigo más grave era la «relajación» al brazo secular, que implicaba la muerte en la hoguera. Recibían este castigo los herejes impenitentes y los «relapsos» (reincidentes). La ejecución era pública. Si el condenado se arrepentía, se le estrangulaba mediante el Garrote vil antes de entregar su cuerpo a las llamas. Si no, era quemado vivo.
DESAPARICIÓN DE LA INQUISICIÓN Con la llegada de la ilustración a España, la inquisición comenzó a descender. La inquisición intento eliminar a los ilustrados inefizcamente. El Estado iba dejando de ser un mero organizador social para tener que preocuparse por el bienestar público y, con ello, tenía que plantearse el poder terrenal de la Iglesia. Cada vez había más gente que se mostraba hostil contra la antigua inquisición. Finalmente la Inquisición fue abolida durante la dominación de Napoleón y el reinado de José I (1808-1812)